El origen histórico de la devoción a la Virgen del Rocío de todos conocida, se remonta al rey Alfonso X, el Sabio, quién después de la reconquista islámica se reservó unos terrenos de caza (pertenecientes al reino de Sevilla) que llegaban desde Mures (la actual Villamanrique) hasta el límite con las tierras de Niebla. Este rey, devoto de la Virgen, como sabemos por las Cantigas pudo ser el que edificó en estos lugares una ermita dedicada a Santa María que después daría lugar a llamarse de las Rocinas.
En el siglo XV un cazador de Villamanrique, población en el borde de la Marisma del Guadalquivir, encuentra, atraído por los ladridos de los perros, una imagen en el hueco de un viejo árbol que al principio confunde con una muñeca; era un simulacro de la Virgen del Rocío escondida desde la época de los moros. Dio cuenta a Almonte, por ser el pueblo más cercano, pero también lo conocieron los de Villamanrique que manifestaron su deseo de llevársela. Sometieron ambos pueblos sus pretensiones al juicio de dos yuntas de bueyes que uncidos a una carreta no pudieron avanzar en direcciones opuestas. El hecho fue interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar mismo donde fue hallada y allí se le levantó una ermita.
PINCHA AQUÍ PARA SABER EL RECORRIDO DE TU HERMANDAD.


