JORNADA INFORMATIVA DESTINADA A LA JUVENTUD, SOBRE LA NUEVA REFORMA LABORAL

Os informamos que en el Centro Cívico “El Tejar del Mellizo” (Parque de los Principes de Sevilla- C/ Santa Fe), se va a celebrar una jornada destinada a la Juventud, que tratará sobre la repercusión que tendrá en nuestro colectivo la reforma laboral, así como otros temas de interés.

Dicho encuentro tendrá lugar el martes, 20 de septiembre a la 19:00.

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LA SEVILLA DESCONOCIDA. BECQUER Y SUS TRES AMORES DEL PARQUE DE MARÍA LUISA

Ya me teneis de nuevo con vosotros y vengo a contaros una historia sobre uno de los lugares que más me gustan de mi Sevilla: El monumento a los tres amores de Becquer. Cuando era pequeña mis padres me llevaban al parque de María Luisa (supongo que como a todos los niños de mi generación) y recuerdo la primera vez que lo ví, tenía  yo como unos 8 ó 9 años, y era una tarde nublada, ibamos hacia el coche porque amenzaba con llover y pasamos por allí de casualidad, y me llamó la atención ver aquel hombre de bronce con flechas sobre su pecho, me quedé mirándolo absorta… durante mi infancia jamás olvidé esa temible imagen.

Años más tarde comencé a investigar sobre el lugar y fui descubriendo el resto del conjunto, la beleza de susfacciones, la sensibilidad de su construcción…y cada vez me fui enamorando más y más del lugar…recomiendo paseen por él siempre que tengan ocasión y sobre todo si es muy temprano recien amanecido el día o al atardecer. Si hubiera bruma o niebla mucho mejor…

Entren por la entrada principal del Parque, la de la Exposición Iberoamericana de 1.929, es decir, a la que se accede por la Pasarela, la confluencia de la Glorieta de El Cid, la plaza de San Diego, la calle Palos de la Frontera, y las avenidas de Portugal y María Luisa. Entren por allí y no dejen de admirar los gigantescos laureles de indias. Al entrar en el parque por su avenida principal, la de Isabel la Católica, a unos 50 metros a la derecha encontrarán una calle, la Avenida de Gustavo Adolfo Bécquer. Enseguida lo verán…

Lo primero que nos llama la atención es que estamos ante una escultura ecológica ,un árbol forma parte de él, en concreto un taxodio o ciprés de los pantanos plantado en 1850, que queda envuelto por el grupo escultórico, lo que a provocado que por el crecimiento del mencionado árbol , se hayan tenido que acometer diversas reformas. Quedando un conjunto de árbol, mármol y bronce , perfecto. En el centro de esta escultura vemos a Gustavo Adolfo Becquer sobre una pilastra clásica, envuelto por una capa española plegada sobre el hombro izquierdo a modo de una clámide griega. A su izquierda toca la pilastra la figura de Eros-Cupido niño en bronce, que como jugando , trata de saetear , el corazón de unas de las tres jóvenes sedentes, en mármol. Recuerden la Rima II :“Saeta que voladora //Cruza arrojada al azar ,//Sin adivinarse donde // Temblando se clavara”

Archivo:SevillaGlorietaDeBecquer03.JPG

Las tres mujeres sedentes realizas en marmol al igual que casi todo el conjunto menos cupido son el “amor poseído o pleno” (la joven que mira al cielo) y el “amor perdido” (la joven cabizbaja con las flores marchitas en la falda) y  el “amor ilusionado” la joven con mantilla que lleva sus manos al rostro y y que parece exclamar :“Hoy la tierra y los cielos me sonríen; // Hoy llega al fondo de mi alma el Sol ;//Hoy le he visto …le he visto y me ha mirado…//!Hoy creo en Dios!/” (Rima XVII).

Al lado izquierdo del busto del poeta, un cupido joven , yace herido, con un ala rota y un puñal en la espalda , que representa el desengaño amoroso, la traición amorosa, parece la plasmación escultórica de su Rima XLVI :“Me han herido rescatándose en las sombras,// Sellándose con un beso de traición // Los brazos me echó al cuello y por la espalda // Partióme a sangre fría el corazón”.

Archivo:SevillaGlorietaDeBecquer02.JPG

Recomiendo que se sienten en algunos de los bancos que rodean al monumento, mejor en el que esté más de frente al busto Bécquer. Cuando lleven un rato allí, si la presencia de otras personas no ha perturbado la magia del lugar, puede que sean testigos de la leyenda…En las tardes de otoño e invierno, cuando el sol cae, casi ya a oscuras, una brisa estremecedora y fría mece las hojas y ramas de los árboles, que parecen susurrar en su melodía la voz melancólica del poeta lamentando su desdicha:

Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra

como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jámás en mí podrá apagarse

la llama de tu amor.

Fuente: http://www.galeon.com/juliodominguez/seg/20becquer.htm