ACTIVIDADES MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA (MES DE ABRIL)

El Museo de Bellas Artes de Sevilla celebra una exposición de lo más interesante, a continuación os la detallo:

Exposición de la Colección Bellver

Esta exposición ofrece un recorrido por la pintura andaluza, y en concreto sevillana, desde 1830 hasta 1950 a través de una importante muestra de obras de la colección Bellver. Está formada por 171 pinturas y pequeña selección de esculturas y platería, que forman un altar para el Corpus Christi. Se podrán ver artistas como Gonzalo Bilbao, Domínguez Bécquer, Villegas, José Arpa, Jiménez Aranda y Sánchez Perrier. Estará abierta al público hasta el próximo 29 de Mayo.


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Una respuesta to “ACTIVIDADES MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA (MES DE ABRIL)”

  1. Juan Biedma Pavón Says:

    Era una mañana de un domingo de primavera, un domingo gris y lluvioso en la ciudad más distinguida de España por su asombrosa hermosura.
    Y junto a la orilla de la margen izquierda de ese bello rio Guadalquivir, cuando se vivía la primera década del siglo actual, y como no podía ser de otra forma, se presentó en un teatro muy célebre de la capital, este escrito. Es una historia que pasó hace ya mucho tiempo por toda la geografía Andaluza.

    Y aunque algunos dicen que fue una leyenda de amor, y otros que de desengaños, lo cierto es que pasó hace ya muchos, muchos años, aunque realmente no se sabe si fue cierto o ficción.

    Antes de que se me olvide, he de decir que el presentador que presenta al presentador de esta obra es impresentable.

    Introducción total.
    (Ósea, hasta el fondo del tó)

    Señoras…
    Señores.
    Buenas tardes a todas, y a todos. Sean bienvenidas y bienvenidos a esta maravillosa cita.
    Me voy a saltar to el mamoneo del protocolo de los cojones, porque yo personalmente no lo establezco, y creo en lo que digo, que no vale pa na y me voy a ir directo al grano que está en el ano.
    Pa que nos vamos a andar con más rodeos.
    Digo yo.
    Pero antes que nada, me voy a presentar ante ustedes como Dios manda, porque para eso me educaron en un colegio de pago y me sobra estilo a raudales por los cuatros costados y no quiero ser un mal educado.

    Yo soy el alcalde de esta hermosa y preciosa ciudad, como la mayoría de ustedes saben.
    Yo soy el señor del Monte y del Serrín. Don Agustín para los amigos. (Mi nombre me viene como anillo al dedo para el cargo que ostento) que es como muchos me llaman y la mayoría dicen que expreso muchas cosas, pero que nunca digo na.

    Como pánfilo de esta ciudad, según dicen algunas personas, he sido elegido acertadamente para presentar la maravillosa obra de amor jamás escrita por una pluma estilográfica. Que según cuentan es una Parker de oro. Lógicamente sustraída (la pluma, claro) en la audiencia de Sevilla por Juanillo el Talega mientras los jueces le instruían. Y que con el paso del tiempo, ha ido pasando de generación en generación hasta el día de hoy, donde se conserva aún en poder de su biznieto. Que ya es raro teniendo en cuenta en los tiempos que vivimos de crisis que no es poco, y no la haya vendido o empeñado el nota ya, pa trincá algunos eurillos al precio tan elevado que están pagando por el gramo de oro tantas y tantas joyerías de esta ciudad. Je, je, je…

    Que arte tengo yo pa ser alcalde en esto de orar en público con tantísimo estilo en mis labios habladores. Paremío del granpoer.

    Qué bien hablo, Joder.
    Voy a coger aire, pa respirar que me ahogo. Y voy a beber un buchito de agüita, pa a seguir con mi extraordinaria labia.
    Digo yo…
    De momento.

    Bueno, vamos a ver si liquido pronto to este argumento.
    Antes que nada y de empezar mi maravillosa y majestuosa presentación de estos escritos que yo mismo me he preparado.
    He de decirles a todos ustedes, que los duques del “amanecer”, (puta ella y maricón el) súper conocidos en este país como “el largo y la corta”, pues tenían pensado de marchar hasta aquí para presentar tan magno y sublimen acontecimiento sobre esta obra, pero por razones personales, acaba de llamarme al celular el largo, alegando que “la corta” (léase la duquesa) se pee más que las burras de Grazalema.
    Así me lo ha dicho textualmente a mí el largo…
    Y matizando sobre el tema, me ha dicho entre otras cosas…
    -Agu. Quillo, que no vamos a poder ir payá porque la duquesa sa atiborrado de fabada en el hotel que nos hospedamos y se ve que no le han sentado nada bien, porque se pee mucho la piba, y tiene la mojina roja de tanto ventosear, así que como tu comprenderás estaría chungo que en medio de la disertación mía, que por cierto es muy bonita y muy preciosa, empezara la dama a expeler a discreción, sin poderlo remediar, y esto no estaría bien visto por familias de la alta crema de otros países, si llegase la noticia más allá de nuestras fronteras.
    -¿Me entiende churra?… ¿Tú me has comprendió Cabezón?
    Así que el discurso que tenía preparado, lo aprovecharé para otra ocasión, ya que me ha salido del “mamazo” de guapo…
    Y el largo continuó diciéndome…
    -Sería para mí y para el palacio donde hábito un corte muy gordo, que al día siguiente en todos los medios del país y fuera de él, no se hablara más que de cómo peía la dama de mis amores.
    ¿O no estás de acuerdo conmigo pollita mía?
    Y no tuve más remedio que darle la razón porque sé que la llevaba, y cuando uno lleva la razón, po no hay mas remedios que dársela.
    ¿O no?… Po ya está.
    Me lo comentó hace unos minutos por el Nokia.
    ¡Joder ya he vuelto a hacer publicidad sin cobrar!
    Po eso ma dicho el duque a mí.
    Repito. ¡El Duque a mí!…
    ¡A Miiiiiiiiiii!
    Y como comprenderán ustedes señoras y señores po yo le he dicho no te preocupes polla, que yo subo a la plataforma y pego tres capotazos a to el ganao que allí se encuentre y lo arreglo to.
    Esto último no tenía que haberlo dicho, pero dicho está.
    Aunque me consta de buena tinta, que el nota había hecho un pedazo de presentación sobre el tema que nos preocupa esta tarde como son…
    LOS ROMANCES DEL BANDOLERO…
    Pero en fin para otra vez será.
    Así que…
    ¡Vámonos que nos vamos!
    Y aquí está el tío.

    Decirles a ustedes también que tres presidentes de gobiernos de otros países que habían sido invitado a tal evento, por la magnitud del acontecimiento, y tampoco pueden asistir hoy, se fueron ayer de cachondeo hasta altas horas de la madrugada y cogieron una moña del quince los tres. (Con putitas incluidas)
    Total que los notas están en la cama sin poderse mover de cómo se pusieron de tinto de la ribera del Duero, y del bueno los tres prendas.
    ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?
    Se les invitan a los tíos para que asistan a un programa del carajo de guapo y mira cómo te corresponden los pibes.
    (Joder este mundo cada vez está peor)
    Bueno con no invitarlos más en lo sucesivo es más que suficiente.
    Así que al grano, que está en la desembocadura (en el ano). Nuevamente.
    Decirles a todos ustedes una vez más, muchas gracias a todos por haber venido.
    Lo que vais a escuchar (leer) es muy bonito y muy precioso, y sobre todo está escrito con el corazón (dedo largo de la mano) que son las mejores, así que sin más preámbulos y no me dilato más porque como me extienda me duermo y si me duermo ronco, y si ronco molesto y eso no es plan.
    ¿O no?
    ¡Ea!
    Po os dejos con los primeros capítulos de

    LOS ROMANCES DEL BANDOLERO…

    El abarrotado público se puso en pie y empezaron a aplaudir las palabras del Cabezón.

    Pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla, 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    La gente no cesaba de aplaudir, pasaban y pasaban los minutos y los pla era lo único que se escuchaba en la sala. Tuvo que intervenir la seguridad del teatro, pistola en mano pa que la gente se sentara de una puñetera vez, y dejara de tocar las palmas.
    Hubo miles de millones más de PLA, pero no lo voy a poner para no gastar más papel, o hacerme pesado.
    A todo esto el Juanillo, biznieto del Talega que estaba allí de cuerpo presente en representación de su póstuma familia, no tuvo más remedio que levantarse de su asiento de la primera fila donde se encontraba, e invirtiéndose hacia el público en general y haciendo varias inclinaciones con la cabeza (la de arriba, claro) y abrazándose así mismo en señal de agradecimiento al público de su alma.
    Pero sacando la lengua y mordisqueándose el labio inferior, mientras guiñaba un ojo y miraba fijamente a una rubia de arte y con cuerpo de película, que se encontraba dos filas detrás de él. A lo que ella respondió sin dudar con un guiño, y humedeciéndose los labios (los de la boca) con la lengua en señal de correspondencia. Aunque la dama tenia humedad en otra zona de su cuerpo que se le notaba a simple vista, por lo ajustado de su pantalón, pero que no pienso decir dónde.

    Y como si de un pregón de Semana Santa se tratara, se fueron apagando las luces poco a poco, y empezaron a sonar las primeras notas musicales antes de empezar a relatar con…
    Los Romances del Bandolero.

    La banda municipal interpretó y con un éxito arrollador por petición del biznieto Juanillo, “Los patitos en el agua meneaban la colita “.
    Pero solo fue orquestada, solo la música, ya que el barítono y el divo no pudieron estar esa tarde para interpretarla con sus maravillosas voces por verse afectado también con las fabadas del hotel, por lo que prefirieron quedar en cama antes de dar un recitar de soplos peudos, que no sería lo correcto ante la magnitud de tal evento.

    Y una vez acabada la interpretación por los filarmónicos allí presente, al público ni se le ocurrió tocar las palmas por lo que pudiese pasar después del altercado anteriormente ocurrido. Y todo el público sin rechistar fijaba la mirada en el pregonero.

    El pregonero vestido para la ocasión con traje de chaqué alquilado a bajo coste, se levantó de su asiento y se dirigió hasta la tarima, allí lo esperaba el Cabezón para abrazarlo y darle la palabra. En el abrazo tan efusivo y tan ardiente, que se le espachurraron las lentes al presentador. Y este miró con cara de mala leche al Cabezón como queriéndolo asesinar con la mirada, y sin cobrarle el porte al campo santo. El alcalde al darse cuenta de la situación le dio rápidamente la palabra y se quitó de en medio dándose el piro a toa leche.

    El pregonero solo en el estrado, empezó a reparar las gafas hasta medio conseguirlo, bebió un poco de agua, y empezó el pregonero a pregonar.

    (Aun todavía no sabemos cuál fue el verdadero motivo que le llevó a pronunciar este pregón al buen hombre)

    Y dijo…
    -Señora. Señores.
    Muy buenas tardes a todas y a todos.
    Mi nombre no os lo ha dicho anteriormente el señor alcalde por designios mios, y yo tampoco me voy a presentar ante ustedes por vergüenza propia. Lo que a continuación voy a leerles a ustedes, es una mamarrachá.

    Esta obra está escrita y dirigida para ser narrada e interpretada de forma teatral si así lo quisiera su autor que es el biznieto de Juanillo “El Talega”. El cual se encuentra en la sala entre nosotros, que es de agradecer por su avanzada edad (97 tacos) y es un gran honor que se halle entre nosotros. Cuando este personaje seguro que estaría más a gustito en la residencia de Triana cogiéndole las tetas o el culo a las monjas, pa no perder la tradición de sus antepasados.
    Pienso yo, como cosa mía…
    Me parece a mí.
    Apuntó el pregonero.

    He de advertirles a todos ustedes que yo no me hago responsable de lo que les voy a leer, la escritura de este señor deja mucho que desear. Yo soy amigo suyo desde hace muchísimos años, y por eso he aceptado presentar su obra literaria, pero nada más.

    Yo soy un mero receptor de los escritos ante “mis lentes rotas”. (Aunque ya hablaremos del pago de las misma) mirando fijamente al Cabezón.
    El Cabezón más rojo que cuando el Sevilla f.c. juega fuera de casa, no sabía dónde esconderse en ese momento.

    ¡Advertencia!

    Todo aquel que sea capaz de leer esta obra hasta el final, tiene el cielo ganao. Lo digo yo, que de esto entiendo un rato.
    Lo que a continuación vais a escuchar, es la más baja literatura que jamás hayan oídos vuestros tímpanos, o visto vuestros ojos, mi cerebro no da pa más pero así es y así os lo cuento.
    (Leía el pregonero en el atril)
    Acomódese bien en sus butacas, cierren los ojos al escuchar mis palabras, que lo que a continuación entrará en sus mentes, será la más bella de las historias de amor que sus sentimientos hayan tenido en mucho tiempo, pero que solo será imaginación individual de cada uno.

    Cualquier coincidencia con la realidad, será pura casualidad, los nombres que aquí se relatan son los que a mí se me han ocurrido, que nadie piense mal que atinará seguro.
    Dijo el pregonero.

    Ea po eso es to, así que a disfrutar de lo lindo con.
    LOS ROMANCES DEL BANDOLERO…

    -Ah, se me olvidaba.
    Me advierte el autor del escrito en un comunicado de última hora, que lo que a continuación os voy a relatar, que todas las letras y palabras combinadas que aquí se exponen, hacen que este documento solo esté autorizado para mayores de 18 años con observación, porque es lo que yo creo, si dejáis que los niños lo lean, la responsabilidad es vuestra y solo vuestra, después no me vengáis con quejas y reclamaciones que yo no quiero saber ná de ná, ni pienso indemnizar a nadie.
    ¿Queda claro?
    Pues eso.
    Que estamos en crisis, y no está la cosa pa compensaciones.
    Que después seguro que viene alguno o alguna y me dice
    -¡Quillo! Mira, oye…
    ¡Que me has herido el sentimiento mío al leer tu libro!
    ¿Y ahora qué hago yo con mi sentimiento herío?
    -¿Me como al nota? ¿O lo tiro a los leones del arena-circus? ¿O no es pa comerse al prenda con papas?
    ¿No me digan ustedes que no es pa matar al tío?
    Que nadie se alarme, que no cunda el pánico, y diga después que le he destrozado su sensibilidad, porque yo también tengo sentimientos y por supuesto sufro, y si sufro engordo, y si espeso esponjo, y me tengo que comprar un traje más grande, y eso es más gasto pa mi bolsillo, y duele.
    ¿O no?
    Po entonces el que me dice que le dañado los sentimientos, no tengo más remedios que decirle que yo también he sufría al ver que el sufrías.
    ¡Cojones!
    O es que te crees que soy de piedra. Y entonces no tendré más remedios que decirle que ahora lo que tienes que hacer es darme cuatrocientos euros y dejarte de pamplinas, que me he tenido que comprar otro traje mayor por tu culpa.
    Es lo que debería de decir yo.
    O me puede dejar la conciencia desencajá y destrozá pa el resto de mi via.
    ¿O qué?
    ¿Qué no?
    Y yo no quiero ser el desencajado y el destrozado hasta el día que muera pues.
    Así que el que crea que es frágil, y piense que no superará el guion más abajo detallado, que se vaya al cine y vea una peli de Blancanieves (por ejemplo) por decir algo, o bien se vaya al parque a echarle cacahuetes a los monos, (o “albellanas” como se dice en mi tierra) o yo que sé, que se compre una piragua y reme que es sano, o se vaya al “cortingles” de rebajas antes de que se acaben.
    Así que dicho queda. Y no me vengan después con cuentos chinos, diciendo que no se lo he dicho.
    Que el que avisa, no es traidor.
    ¿He hablado claro (escrito claro) o no?
    Po aún está a tiempo de no leer lo que escribo a continuación.
    Y si lo haces, no me vengan después que si tararí, que si tarará, que si por aquí, que si por allá.
    Que ya soy muy mayor pa escuchar monsergas baratas.
    ¡Que pa baratas, las gambas de mercadona!
    ¿Vale?
    Po eso.
    Abur.


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