PROGRAMA DE JUVENTUD “DESENCAJA” PARA EL AÑO 2012

El Instituto Andaluz de la Juventud ha convocado los Premios, Campeonatos y Certámenes correspondientes al Programa «Desencaja» para el año 2012. Se convocan las  siguientes Áreas:

– Artes Plásticas.
– Canción de Autor.
– Cómic.
– Cortos.
– Mensajes Cortos SMS.
– Fotografía.
– Narrativa.
– Poesía.
– Diseñadores Noveles de Andalucía.
– Break-Dance.
– Graffiti.
– Teatro
– Pop-Rock.

El plazo de presentación de los boletines de inscripción, acompañados de la documentación requerida, finalizará el día 3 de septiembre de 2012, excepto para el Certamen Literario de Mensajes Cortos SMS Andalucía Joven (Los mensajes se podrán remitir desde las 00,00 horas del 28 de Febrero hasta las 23,59 horasdel día 10 de julio de 2012 ), el Certamen Diseñadores Noveles de Moda Andalucía 2012 (El plazo finalizará: Modalidad I: Diseñadores Noveles Andalucía de Moda el día 11 de junio de 2012 y  Modalidad II: Diseñadores Noveles de Trajes de Flamenca el día 3 de septiembre de 2012) , el Octavo Campeonato Andaluz de Break-Dance /Hip-Hop (  finalizará el día 3 de octubre de 2012 a las 14,00 horas) y el Circuito Joven Pop-Rock de Andalucía ( finalizará el día 16 de julio de 2012)

Para más información sobre este Programa pincha este enlace

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CONCIERTO VIERNES 24 DE FEBRERO EN EL CENTRO CÍVICO LAS SIRENAS DE SEVILLA

Esta noche, Viernes 24 de Febrero, a las 20 horas, actuará el grupo MOIRA, en el Centro Cívico las Sirenas (Alameda de Hércules, s/n), dentro del Plan Distrito Cultural de Sevilla.

Este grupo lleva años deleitándonos con su variado repertorio.

Os animamos a que vayáis esta noche a verlos actuar. La entrada es gratuita.

Qué disfrutéis.

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FETE-UGT LIDERA LA REVISIÓN DEL DECRETO 302

FETE-UGT como único firmante del Acuerdo de 23 de marzo de 2009, considera que las circunstancias que rodearon la firma del acuerdo de interinos en su día, tanto politicas, como económicas, como en la manera de realizar el proceso selectivo han cambiado drásticamente, por tanto ha solicitado a la Consejería de Educación, mediante un escrito, la inmediata convocatoria de la Comisión de Seguimiento del acuerdo de interinos.

Escrito a CEJA para modificar Acuerdo

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MANIFESTACIÓN CONTRA LA REFORMA LABORAL

Después de la masiva respuesta dada por los sevillanos el pasado Domingo, 19 de Febrero, en la Manifestación, convocada por UGT y CCOO, la siguiente cita la tenemos el próximo Miércoles 29 de Febrero, a las 20 horas, desde Puerta Jerez a Plaza Nueva, bajo el lema  ¡ BASTA YA! ¡EXISTEN ALTERNATIVAS! ¡ POR EL EMPLEO Y LA JUSTICIA SOCIAL!

NO FALTÉIS. DI NO A LA PRECARIEDAD LABORAL

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LA SEVILLA DESCONOCIDA. LA LEYENDA DEL TESORO DEL CARAMBOLO

Cuenta la leyenda que reinaba Argantonio en la mítica Tartessos, cuando sus aliados fenicios decidieron dejar de comprar sus productos para así obligar a los tartesios a bajar los precios y poder obtener mayor beneficio en su comercio con Tiro y el resto de colonias mediterráneas.
El rey, que era sabio y justo, se enfureció al ver la estrategia de los orientales y les amenazó con romper los tratos comerciales y expulsarles del país si no cesaban en su actitud. Los fenicios, seguros en sus colonias de Sevilla y Gadir, ignoraron la advertencia y continuaron con su proceder, lo cual aún disgustó más al ilustrado soberano, poco amigo de disputas, pero amante de su pueblo.
Argantonio decidió atacar las dos principales factorías fenicias para darles un escarmiento, así que dividió el grueso de su ejército en dos y, con él mismo y su hijo Terión a la cabeza, comenzaron el asedio de las ciudades. Los fenicios, que habían previsto el proceder del monarca, aprovecharon la débil situación en la que había quedado la capital tartesia tras la marcha de Argantonio y la atacaron. La ciudad quedó destruida rápidamente, pues su ejército se encontraba batallando y la defensa fue inútil. Todos los habitantes, ancianos, mujeres y niños fueron pasados a cuchillo.
Desde el asedio de Gadir, el rey distinguió el resplandor del fuego que arrasaba su capital, y volvió sobre sus pasos a la desesperada para auxiliar la ciudad. Cuando su ejército llegó a Tarsis, se encontraba extenuado y fue presa fácil de los fenicios. Los hombres de Argantonio, incluido él mismo, perecieron bajo las flechas fabricadas por su propio pueblo.
Sólo un hombre, que se había camuflado entre los cadáveres de sus compañeros, sobrevivió a la matanza. Y, cuando cesó la lucha, se avergonzó de su actitud y lloró la muerte del rey. Antes de que los enemigos saqueasen los cadáveres de sus compañeros, el soldado decidió redimir su cobardía. Se acercó al cuerpo inerte del monarca y le despojó de las ricas insignias reales que, por justicia, pertenecían al nuevo rey de Tartessos, su hijo Terión.
Sin pararse a pensar, se alejó corriendo del campo de batalla y no paró hasta la orilla del río Tarsis, donde se encontraba el resto del ejército. Allí, tras recuperar el aliento, informó a Terión del destino de su padre y de todo lo que había acontecido, y le tendió el lienzo en el que había guardado los brazaletes y collares propios del rey de Tartessos. El nuevo rey recompensó su bravura y se retiró a su tienda a orar. En silencio, observó los símbolos de su nuevo estatus y, con lágrimas en los ojos, juró que no los ceñiría hasta haber vengado la muerte de su padre y de todos los inocentes caídos. Luego, para asegurarse que, si él moría, los fenicios no se harían con las joyas reales, las introdujo en una vasija y las enterró allí mismo.
Aún brillaban las estrellas cuando el ejército tartesio comenzó a prepararse para la batalla. Y, al alba, los hombres de Terión atacaron simultáneamente la ciudad y la enorme flota fenicia anclada en el Guadalquivir. La lucha fue feroz, y las bajas fueron cuantiosas en ambos bandos. Terión, herido por una flecha, murió; no vivió para ver la victoria, y tampoco pudo celebrar la rendición de Gadir varios meses más tarde. Así que las insignias de su padre quedaron enterradas en el lugar de su última oración, a pesar de que su breve reinado se saldó con su única promesa cumplida.
El tiempo pasó, Tartessos pereció, Roma cayó y el mundo se duplicó. Más de 2000 años después, unos trabajadores descubrieron una vasija en el transcurso de unas obras. En ese momento, el sol brilló más fuerte, y es que Terión y Argantonio rieron complacidos para celebrar que su tesoro volvía a manos de sus herederos.

El Tesoro del Carambolo es un conjunto de varias piezas de oro y cerámica que primitivamente se creyeron de origen tartésico, aunque recientes investigaciones lo consideran el ajuar propio de animales que eran sacrificados en un templo de origen fenicio dedicado al dios Baal y la diosa Astarté que se encontraba en aquel lugar.

 

Fueron encontradas en el cerro del Carambolo, en el municipio de Camas, a tres kilómetros de Sevilla, justo donde se separa la carretera hacia Huelva y Mérida. Con motivo de unas obras en el Real Tiro de Pichón, el 30 de septiembre de 1.958, uno de los obreros, Alonso Hinojos del Pino, encontró casi en la superficie un brazalete que luego resultó ser de oro de 24 quilates y de un incalculable valor arqueológico. Al observar que al brazalete le faltaba un adorno, tanto él como el grupo de trabajadores que participaba, siguieron excavando en la búsqueda de la parte restante. Pero la sorpresa fue aún mayor cuando encontraron un recipiente de barro cocido, una especie de lebrillo, conteniendo muchas otras piezas. Aparentemente eran imitaciones de joyas antiguas, de latón o cobre, por lo que no dieron mayor valor a lo encontrado. Tanto es así, que se las repartieron entre los trabajadores que habían intervenido. Uno de ellos, para demostrar que no podían ser de oro, dobló repetidamente una de las piezas hasta llegar a romperla. Debido a aquella absurda prueba, la marca de una perceptible rotura ha dañado para siempre uno de los elementos que tiene forma de piel de toro. La sensatez y el temor de posteriores responsabilidades, aconsejaron a los obreros a entregar las joyas encontradas. La leyenda comenzaba a dejar de serlo para convertirse en realidad.

La directiva del Tiro de Pichón, con buen criterio, buscó la intervención de una de las máximas autoridades en investigaciones tartésicas, el arqueólogo y catedrático don Juan de Mata Carriazo. El profesor Carriazo realizó un minucioso examen del tesoro y presentó el correspondiente informe:
“El tesoro está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de2.950 gramos. Joyas profusamente decoradas, con un arte fastuoso, a la vez delicado y bárbaro, con muy notable unidad de estilo y un estado de conservación satisfactorio, salvo algunas violencias ocurridas en el momento del hallazgo”.
 
El profesor Carriazo estableció que estas piezas pertenecían, fijando un amplio margen de error, a un período comprendido entre los siglos VIII y III antes de Cristo, agregando:
“- Un tesoro digno de Argantonio”, legendario rey de Tartessos.
El Tesoro fue comprado en 1.964 por el Ayuntamiento de Sevilla por un millón de pesetas, para evitar que, de acuerdo con la ley existente, pasara al Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Desde el año 2.009, el Tesoro del Carambolo original es la muestra más espectacular del Museo Arqueológico de Sevilla. Desde hacía treinta años se exponía una réplica realizada en oro, guardándose el original en la cámara acorazada de una entidad bancaria, de la que salió sólo cuatro veces en dicho período de tiempo.
En enero de 2.011, se presenta un proyecto que prevé la reconstrucción del santuario a tamaño real en un cabezo próximo al lugar donde fue encontrado el Tesoro, ya que el emplazamiento original es, en la actualidad, de propiedad privada.
Un bloque de un metro de hormigón tapó hace un lustro el yacimiento del cerro del Carambolo, tras varios años de reveladoras excavaciones arqueológicas, sepultando así toda posibilidad a los ciudadanos de conocer cómo era el lugar en el que se encontró el tesoro más conocido del pasado de Sevilla. Hasta ahora, cuando un grupo de expertos liderados porla Sociedad Españolade Arqueología Virtual (SEAV) tiene el ambicioso objetivo de reconstruir el santuario en el que estaban las citadas joyas y en torno al que giraba esta devoción de los fenicios. Porque eran fenicios, tal y como desvelaron las últimas excavaciones arqueológicas en el yacimiento entre 2002 y 2004, y no tartésicos como se había creído hasta entonces.
Será de este modo un centro de interpretación que nada tendrá que ver con los construidos hasta el momento en nuestro entorno, ya que recreará lo más fielmente posible el templo de más de3.000 metros cuadrados que empezó a nacer con pequeñas dimensiones en el siglo IX antes de Cristo y duró apenas dos siglos y medio. Es el momento de su máximo apogeo el que se reproducirá en un proyecto que pretende ir más allá de la experiencia de recorrer un museo y sumergir al visitante en un viaje al pasado con una atmósfera mágica.

LA SEVILLA DESCONOCIDA. EL TESORO DEL CARAMBOLO

Hola a todos, hace muchísimo tiempo que no escribo por aquí, pero no creáis que os he extrañado mucho! Así que aquí me tenéis de nuevo con mis historias sobre esta maravillosa Sevilla a veces tan desconocida para todo.

Hoy voy a hablaros del tesoro del Carambolo… recuerdo cuando me llevaba mi madre a verlo al museo Arqueológico, siempre me impresionaba, brillaba tanto, y te lo imaginabas quizás en la muñeca de alguna persona de otra cultura, imaginabas el rito que se realizaba, cómo sería la persona que lo portaba… ufff, te ponías a pensar y hasta te emocionabas… era simplemente increible. Total, que hace unos días ví una noticia sobre el tesoro que nos ocupa y he ampliado información buscando por aquí y por allá, así que os la transcribo.

EL TESORO DEL CARAMBOLO

A tres kilómetros de Sevilla, unos pequeños cerros a los que llaman carambolos se elevan casi un centenar de metros sobre las aguas del Guadalquivir. En uno de ellos, en el término municipal de Camas, se encuentra La Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla. Esta entidad, que adquirió el terreno en 1940 con la idea de ubicarse físicamente allí, había iniciado unas obras para ampliar sus instalaciones, con motivo de un torneo internacional que tenía previsto celebrarse. La leyenda de que existía un tesoro en el lugar ya venía de antiguo, pero era sólo eso, una leyenda.

Al arquitecto que dirigía las obras no le convencía que unas ventanas que darían a una futura terraza en construcción, pudieran quedar casi al mismo nivel que ésta, por lo que antes de que se colocara el pavimento mandó excavar para que se profundizara unos 15 cm más.

El 30 de septiembre de 1958, uno de los obreros, Alonso Hinojos del Pino, encontró casi en la superficie un brazalete que luego resultó ser de oro de 24 quilates y de un incalculable valor arqueológico. Al observar que al brazalete le faltaba un adorno, tanto él como el grupo de trabajadores que participaba, siguieron excavando en la búsqueda de la parte restante. Pero la sorpresa fue aún mayor cuando encontraron un recipiente de barro cocido, una especie de lebrillo, conteniendo muchas otras piezas. Aparentemente eran imitaciones de joyas antiguas, de latón o cobre, por lo que no dieron mayor valor a lo encontrado. Tanto es así, que se las repartieron entre los trabajadores que habían intervenido. Uno de ellos, para demostrar que no podían ser de oro, dobló repetidamente una de las piezas hasta llegar a romperla. Debido a aquella absurda prueba, la marca de una perceptible rotura ha dañado para siempre uno de los elementos que tiene forma de piel de toro. La sensatez y el temor de posteriores responsabilidades, aconsejaron a los obreros a entregar las joyas encontradas. La leyenda comenzaba a dejar de serlo para convertirse en realidad.

La directiva del Tiro de Pichón, con buen criterio, buscó la intervención de una de las máximas autoridades en investigaciones tartésicas, el arqueólogo y catedrático don Juan de Mata Carriazo y Arroquia. El profesor Carriazo realizó un minucioso y emocionado examen del tesoro y presentó el correspondiente informe. Una de sus frases resume la importancia de lo hallado de la siguiente forma:

“El tesoro está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2.950 gramos. Joyas profusamente decoradas, con un arte fastuoso, a la vez delicado y bárbaro, con muy notable unidad de estilo y un estado de conservación satisfactorio, salvo algunas violencias ocurridas en el momento del hallazgo”

El profesor Carriazo estableció que estas piezas pertenecían, fijando un amplio margen de error, a un período comprendido entre los siglos VIII y III antes de Cristo, agregando:

” Un tesoro digno de Argantonio”, legendario rey de Tartessos.

Este valiosísimo tesoro que muestra un exquisito trabajo de orfebrería fenicia (sendas reproducciones pueden verse en el Museo Arqueológico de la capital hispalense y en el Ayuntamiento de Sevilla) se encuentra celosamente guardado en la caja fuerte de un banco. Diversas técnicas fueron empleadas en su ejecución: fundido a la cera perdida, laminado, troquelado y soldado. Algunos elementos, debido a las concavidades que presentan, tuvieron que llevar incrustaciones de turquesas, piedras semipreciosas o de origen vítreo.

Una de las joyas más destacadas, que presenta una decoración floral bastante distinta del resto del tesoro, consiste en una cadena doble con cierre decorado, de la que penden siete de los ocho sellos giratorios originales.

Estos sellos, que en su origen podrían haber servido para marcar propiedades, sellar contratos, o acreditar un control administrativo, se clasifican como correspondientes a la época tartésica orientalizante y se cree que podían haber dejado de tener su función original como sellos y haberse convertido posteriormente en mera joya de adorno.

Fuente: Wikipedia