EL BUEN ENGRANAJE

Desde su posición inicial dio un primer salto para caer justo en la siguiente línea, una línea más pequeña y fina aunque más estilizada de la que provenía. No tuvo tiempo de respirar cuando se vio sorprendida por un nuevo impulso que la situó en otra de aquellas rayitas, todas idénticas. Cada cinco saltos se ubicaba en una marca más gruesa y larga; en estas se sentía más cómoda, aunque en vano pretendía dar un leve suspiro, puesto que los envites se sucedían uno tras otros y con el mismo espacio de tiempo entre ellos… Ni tan siquiera la consecución de un ciclo completo hasta llegar a la línea de salida, era motivo para poder disfrutar de un prolongado descanso. Cada cierto tiempo adelantaba a una aguja de su mismo tamaño aunque más ancha. También a otra más corta pero gordota y tan lenta que apenas percibía su movimiento. Envidiaba la cadencia de sus movimientos, cómo disfrutaban de cada espacio de tiempo. Éstas, a su fugaz paso, se apresuraban en poner buena cara y en estimularla para que siguiera su ritmo sin decaer un ápice. Cada salto dejaba pasar el mismo espacio de tiempo: segundos, y cada ciclo: minutos.

 

Joaquín R. Polo

Una respuesta to “EL BUEN ENGRANAJE”

  1. Antonio Jesus Ramirez Payan Says:

    hijos mios tened mucha fe y seguid para adelante con vuestro proyecto que llegareis muy lejos.Gracias a todos por lo que estais haciendo, desde el fondo del corazon paz y amor.


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